¿Quieres aprender un nuevo idioma? Lo primero que debes de estar pensando es “¿por dónde empiezo?” ¿Los libros de texto son la mejor opción? ¿O hablar con nativos del idioma? Sigue leyendo para descubrir los diez trucos para aprender un idioma.

Los diez trucos

Descubre lo esencial y empieza por aquí.

Especialmente cuando estás sobrepasado por un nuevo idioma, tómate un segundo y piensa por qué lo estás aprendiendo. Es más probable que lo aprendas y retengas cosas relacionadas con tus intereses y necesidades. Si la pronunciación es importante para ti, empieza por ahí; si necesitas inglés para los negocios por tu trabajo, empieza por los términos importantes que debes conocer; si necesitas ser capaz de hablar rápidamente, aprende primero las frases más comunes.

Toma notas y busca las palabras

Lleva una libreta o un cuaderno de vocabulario y registra todas las palabras que no entiendes mientras estudias, ves la televisión en una lengua extranjera o hablas con gente. Después busca el significado de estas palabras y frases, y estúdialas para retenerlas. Cuando estás estudiando o trabajando en un país extranjero, es probable que las cosas a las que te expongas diariamente te muevan a aprender más si pones atención.

Detecta los patrones de pronunciación

El método de las correspondencias consiste en detectar patrones de pronunciación en una lengua extranjera que sean similares a los de tu lengua materna y aprender estos en primer lugar. Una manera fácil de empezar es buscar palabras similares e intentar adivinar la diferencia en la pronunciación, como, por ejemplo, “destiny” y “destino” en inglés y español. De manera similar, las terminaciones de casos en ruso riman unas con otras. Saber cosas pequeñas como esta te permite “adivinar” varias pronunciaciones.

Establece una rutina para el aprendizaje del idioma

Cualquier tipo de aprendizaje es más fácil con una rutina establecida. Establece un horario para estudiar y practicar entre las otras obligaciones de tu vida. Ten en cuenta que todos nosotros somos diferentes tipos de estudiantes de idiomas. Para adaptarte a tu rutina, sé factible y realista. Idealmente tu rutina será circular en torno a las mismas cosas; por ejemplo, vocabulario, pronunciación, gramática. Establece tu tiempo de estudio como no-negociable, y si tienes que saltarte una sesión, asegúrate de que no es más de una cada vez.

Intensifica tu estudio en lugar de alargarlo

Estudia de manera más inteligente, no más dura. Este es un proverbio que funciona muy bien para el aprendizaje de idiomas, de dos maneras: una sesión de estudio más corta es más beneficiosa si verdaderamente estás centrado en lugar de estar mirando el reloj; y un periodo corto pero intenso es mejor para retener en vez de periodos largos y más espaciados. Si puedes, asigna un periodo corto e intenso de estudio en lugar de compromerte a solo una clase por semana durante un par de meses.

Habla un nuevo idioma: sumérgete en la conversación

Durante el tiempo de estudio intenso, evita a tus colegas de lengua materna y sumérgete en la conversación en lengua extranjera en cada oportunidad que tengas. Pregunta tus dudas, y practica tanto como sea posible. La lengua es para la comunicación, así que aprovecha cada oportunidad que se te presente. Además, puedes retarte a repetir frases en tu cabeza e intentar decir en alto en la nueva lengua ese monólogo interior en tu cabeza.

Busca un compañero para intercambiar idiomas

Buscar un hablante nativo que te pueda enseñar la lengua extranjera y quiera aprender la tuya. Los compañeros de intercambio de idiomas pueden ser geniales, porque ambos tenéis interés en lo mismo; pero, además, explicar las particularidades de tu propia lengua te abrirá a nuevas maneras de pensar y analizar la lengua de las cuales te beneficiarás en tus estudios. Una persona de intercambio de idiomas es también una oportunidad para ver a un hablante nativo en primer plano: pon atención en cómo forma y pronuncia las palabras y se comunica de otras maneras.

Mira, escucha y lee para aprender un nuevo idioma

Mirar, escuchar y leer en una lengua extranjera es genial para captar detalles como el uso común de las palabras y las frases, así como los apuntes culturales y el contexto. Las películas extranjeras con subtítulos y las ediciones bilingües de libros son geniales para los principiantes. Si ya has aprendido un poco, puedes escuchar o ver las noticias y empezar a leer los periódicos y artículos en la lengua que quieres aprender.

Divide tus objetivos en pequeñas sesiones

Si estás constantemente recordándote el objetivo final o diciéndote que necesitas tener fluidez en la lengua extranjera, es probable que te sientas frustrado o te estanques. Los estudios demuestran que dividir las tareas en fases más manejables te ayuda a alcanzar antes los objetivos finales. Toma algo concreto: 20 verbos irregulares importantes; 100 palabras similares, 5 normas de pronunciación, y dedica el tiempo que necesites para superar la prueba. ¡Cuanto más pequeños sean los objetivos, más podrás superar para sentirte bien contigo mismo!

Focaliza en aprender el idioma

Para conseguir tus objetivos, tienes que ser constante en tus estudios. Concéntrate en por qué quieres aprender el nuevo idioma, celebra tus victorias y marca tu progreso. Especificar tus objetivos en tareas más pequeñas (mira el truco de más arriba) te ayuda a mantenerte en ello. Para estar motivado, es útil repasar todo el contenido que ya has aprendido en lugar de lo que te falta por hacer, porque siempre se puede ir más allá. Y si tienes un mal día, ¡olvídate del progreso y y haz un ejercicio divertido para reavivar tu entusiasmo!

Así que… ¿a qué estás esperando? Visita la página web de Lingoda y comienza hoy tu periodo de prueba de siete días con nuestros profesores nativos. ¡Puedes elegir entre aprender inglés, alemán, español o francés!