Cuando empiezas a aprender un idioma, es difícil evitar traducir el vocabulario. Al fin y al cabo, cuando no sabes lo que significa algo, tienes que empezar por algún sitio. Y claro, a veces la traducción funciona muy bien. En muchos casos, puedes traducir oraciones simples palabra por palabra y el significado sigue siendo el mismo. ¡Pero deberías abandonar la costumbre de traducirlo todo tan pronto como sea posible!

No traduzcas tu idioma meta

El idioma que estás aprendiendo, o idioma meta, es completamente diferente de tu primer idioma, y como tal deberías tratarlo. Se formó a partir de diferentes normas y contextos culturales. Aprender y entender realmente cómo usar un idioma va mucho más allá de la traducción.

En lugar de traducir, es más útil averiguar cómo se usan las palabras y expresiones en un contexto específico. Necesitas aprender a pensar en tu idioma meta. Pensar en tu primer idioma y luego convertir esas palabras no te llevará muy lejos.

¡Vamos a plantear algunas razones por las que es mejor empezar desde cero cuando estás aprendiendo un nuevo idioma!

Traducir es muy lento

Las apps de traducción pueden ser útiles si eres un principiante absoluto o si simplemente no puedes encontrar la palabra correcta. Pero ¿es práctico usar el traductor para conversaciones completas? ¡Definitivamente no!

En una conversación, tendrías que estar escuchando las ideas de tu interlocutor y respondiendo de manera significativa. ¿Cómo tendrás tiempo para hacer esto si estás ocupado traduciendo?

La persona con la que hablas se va a aburrir bastante si tienes que parar y usar el traductor cada vez que quieras decir algo o entender lo que te están diciendo.

Pero ¿y si fueras capaz de memorizar una larga lista de traducciones? Todavía tardarías bastante en pensar una palabra en tu primer idioma y cambiarla al idioma de destino, o viceversa.

Toda esa traducción sería agotadora y casi imposible de mantener en conversaciones largas.

Las traducciones directas no siempre funcionan

Esto quizá te sorprenda, pero… ¡todos los idiomas son diferentes! El orden de las palabras y los tiempos verbales son solo un par de cosas que varían de unos idiomas a otros. Incluso aquellos idiomas que provienen de raíces similares tienen expresiones y argot únicos, así como múltiples significados para una misma palabra.

¿Y entonces? Bueno, esto significa que incluso la mejor app de traducción podría no ser capaz de ayudarte con expresiones en un contexto muy específico y con frases largas y únicas. ¿Por qué? Porque la traducción se suele realizar de manera literal y palabra por palabra.

Veamos un ejemplo:

Vamos a traducir el phrasal verb inglés “Sit down”. En francés, se traduce por: “Asseyez-vous.” ¿Significa esto que “asseyez” = “sit”? ¡Sí! Hasta ahora, bien. Entonces, ¿”vous” = “down”? Pues no. “Vous” significa “usted”. Entonces, “Sit down” básicamente se traduce como “Sit you”.

Como puedes ver, cada idioma está estructurado de una manera diferente, y con una traducción palabra por palabra no siempre conseguirás la traducción correcta.

Con expresiones directas como “Sit down”, puede que no tengas problema. Pero la gente no siempre emplea frases cortas y fáciles de entender. En algún momento, las frases únicas que escuches (o las ideas que estás tratando de expresar) serán difíciles de traducir.

Nunca conseguirás hablar con fluidez

Esta idea está íntimamente relacionada con las dos primeras. La fluidez es la idea de que se puede hablar un idioma de forma fácil, fluida y correcta.

Si no dejas de pensar en la traducción o de usar una app, nunca podrás expresar tus ideas espontáneamente. El flujo de tus conversaciones se detendrá y no será natural, y no conseguirás conectar con tus compañeros de conversación. Y si no puedes conectarte, no podrás comunicarte de manera eficaz.

También tendrás problemas en aquellas situaciones en las que alguien esté dando mucha información muy deprisa (como en una reunión de negocios o una conferencia universitaria). ¿Cómo podrás seguir el ritmo y participar si te centras en traducir?

El aprendizaje real se consigue con la inmersión lingüística y pensando en el idioma meta, no pensando en tu primer idioma y luego traduciendo.

Piensa diferente

¡Deja de tratar a los idiomas como copias exactas unos de otros! Para alcanzar tus metas, entrénate para pensar en tu idioma meta cada vez que lo hables.

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