¡Lo conseguí! El diario de una participante del Maratón Lingoda

por Lingoda Team
December 20, 2018

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Cuando me inscribí en el maratón completo no podía imaginar lo intenso que sería el entrenamiento durante esos tres meses.

La palabra “maratón” habla por sí sola: emoción previa, ansiedad en las primeras clases, recuperar el aliento, ir superando la ansiedad y progresar en un idioma difícil. Luego, la alegría de terminar y ¡un reembolso! Desde luego, ¡mereció la pena!

Comenzar con el Maratón Lingoda

Lo más complicado es tomar la decisión. La web de Lingoda me recordó mis problemas con el aprendizaje del alemán: estaba estudiando muy poco y de manera irregular. Mi motivación inicial se vino abajo ya en el primer año de estudio.

Era capaz de entender textos orales y escritos, pero hablar alemán era imposible. Tampoco me atrevía a buscar a alguien para practicar por Skype. Pero Lingoda me prometió un entrenamiento estable e intensivo durante tres meses:  aprendiendo y hablando con profesores nativos.

El formato interactivo te permite compaginar tu jornada laboral con el estudio al final del día. También se evita perder el tiempo yendo y viniendo de las clases. Además, la web se ajusta a tu nivel de conocimiento del idioma.

Cuando me decidí, rápidamente di mi primera clase. El profesor de Lingoda me puso a hablar y me hizo un pequeño test para determinar mi nivel (B1.1). También me explicó la estructura de las clases.

Las buenas noticias: ¡Cuando un participante supera el 90% de un nivel, automáticamente consigue un certificado que acredita su nivel de conocimiento!

“Comunicarme con el mundo entero en una clase virtual ha sido una experiencia nueva e inolvidable.”

Empezar con la primera clase

La primera clase y el primer reto: problemas con el vídeo y el audio. El profesor no podía verme ni escucharme. No importa, permanecí hasta el final escuchando y siguiendo la presentación.

Me familiaricé con el formato de las clases, y escribí mis ideas y preguntas sobre los ejercicios en el chat. ¡Incluso escribí un pequeño cuento de hadas sobre un príncipe! El profesor corrigió mi trabajo y me dio indicaciones para entrar en la clase la próxima vez.

Las diez primeras clases

Una nueva y maravillosa experiencia. Me sumergí por completo en la lengua. Usaba estructuras incompletas y palabras sueltas, pero los otros estudiantes de la clase ME ENTENDÍAN. “¡Estoy hablando en alemán!”, pensaba mientras trataba de que no se me escapara nada en inglés.

Fue genial ver a estudiantes de distintas nacionalidades y edades chateando, y los profesores creando siempre un muy buen ambiente. Me sentía bien, sentada en mi cuarto y a la vez comunicándome con el mundo entero. Fue una experiencia nueva e inolvidable.

A medio camino. ¡Sigue adelante!

Tras la clase número 30 me sentí como si empezara a hundirme. Mi rápido progreso de pronto se ralentizó. Y esta corredora de maratón se quedó sin aliento. 

Las clases seguían siendo geniales, pero me ocupaban mucho tiempo. Imprimía la presentación antes de cada clase y pasaba una hora preparándola. Dos horas de alemán al día me parecían demasiado. Mis músculos de aprendizaje de idiomas me dolían y se resentían.

Pero en la clase número 45 recuperé el aliento. El deseo de alcanzar la meta era más fuerte que nunca. Para animar las clases, probé con diferentes niveles y temas poco usuales, ¡fue fantástico!

“¡He estudiado alemán durante más de 200 horas en tres meses!”

¡Alegría y orgullo!

Cuando obtienes el certificado es cuando te das cuenta de que el maratón merecía el esfuerzo. Conseguí mi certificado de B2 a los dos meses, y después solo me quedaban unas clases más para acabar.

Llegados a este punto, realmente podía hablar alemán. Podía expresar con claridad pensamientos complejos, conversar con otros estudiantes y distinguir acentos. A veces incluso hacía de profesora, explicando algún punto complicado a los estudiantes con menos experiencia.

Últimas reflexiones

Al final, ni siquiera era consciente de que había cruzado la línea de meta. Y vi que las clases eran en realidad un lugar donde contactar en vivo con gente de todo el mundo.

Hablamos de muchos temas: desde la biografía de Marie Curie hasta el impacto de los alimentos transgénicos en las personas.

¡Calculo que he estado estudiando alemán durante más de 200 horas en tres meses! ¡Subí más de un nivel y empecé a hablar con fluidez! ¡Gracias, Lingoda! Habría valido la pena incluso si no hubiera conseguido el reembolso al final.

Por último, quisiera añadir que el Maratón de Lingoda superó mis expectativas. Aunque tuve algunas dificultades al principio (recuerda mi mala conexión el primer día), el servicio técnico siempre te ayuda rápidamente.

Deberías preparar tu equipo por adelantado. ¡Esa es la lección fundamental para todo el Maratón!

No quiero decir adiós a Lingoda

¿Alguna otra reflexión? Tres veces se canceló la clase, pero Lingoda siempre devuelve los créditos y puedes apuntarte a otra. Tuve 65 profesores diferentes en 90 clases, lo que es muy útil, porque tienen acentos diferentes y distintos estilos de comunicación. Y además todos eran grandes profesionales.

En mi primera clase, cuando no me podía conectar, estaba muy nerviosa. Deberías preparar tu equipo por adelantado. ¡Esa es la lección fundamental para todo el Maratón!

La clase más divertida fue la penúltima, el profesor era un tímido novato. Así que tuve que ocuparme de la organización, explicar el funcionamiento básico y apoyar a los estudiantes menos experimentados. ¡El profesor estaba tan agradecido…! ¡Y todo en alemán!

Ahora no quiero decir adiós a mi sitio web favorito. Pero estoy pensando en hacer un descanso antes de empezar con un nuevo idioma. Y estoy muy agradecida al equipo Lingoda. Esta ha sido una estupenda oportunidad para estudiar y divertirme al mismo tiempo.

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